miércoles 3 de febrero de 2010

El Gritp Punk


"No hay futuro" gritaron hace casi medio siglo desde la rebeldía y la crítica antisistema. Su estética y la música los acabaron convirtiendo, a su pesar, en "movimiento" y hoy en día instituciones de todo el mundo dedican espacio al análisis de su ideología y formalismo.
El MUSAC ( León, España )
se suma a las mismas con una exposición compuesta por objetos procedentes de la colección privada del artista y punk Toby Mott. Una muestra que, desde la política al arte o la música, analiza el legado y pervivencia de un movimiento que, por el contrario de lo que consignaba, aún no ha muerto.
Nacido a mediados de los años 70 en Gran Bretaña, la primera correspondencia del Punk será musical, con un trasfondo de transgresión que calará posteriormente en diversos estratos de la cultura. Así, la actitud anti-convencionalismos del movimiento pronto se dejará sentir en ámbitos como la moda o la literatura en los países industrializados, donde la decepción por un sistema de consumo basado en la producción, el capital y la repetición, culpable de desigualdades y descontentos, será objeto de la anarquía punk.
Y en este contexto se sitúa "Loud Flash", una muestra que supone "un retrato cautivador de una época histórica de la cultura popular británica, los amargos años de la posguerra tardía".
"Loud Flash. Punk británico sobre papel" es un proyecto que comprende tres actuaciones: la muestra propiamente dicha, donde podrá verse una selección de objetos y carteles, entre otros; la edición de algunas reproducciones de los carteles expuestos; y un seminario dedicado a la estética del punk y su presencia actual que se llevará a cabo los días 27 y 28 de marzo.
La exposición ha sido posible gracias a Toby Mott, quien ha cedido una parte de su extensa colección conformada por carteles de conciertos, fanzines, flyers y diversos objetos que ha ido recopilando a lo largo del tiempo. Una muestra que pretende constituirse en retrato de una parte de la historia del país origen del movimiento, Gran Bretaña, de una forma inmediata y muy visual, y constatar la pervivencia de este legado en la actualidad.
La influencia del Punk en el imaginario visual colectivo y en los ideales de artistas y músicos es una realidad que ahora la exposición revisa, por medio del conjunto que supone cada una de estas tres líneas de actuación.
Junto a imágenes icónicas de Jamie Reid y Linder Sterling pueden visionarse los objetos seleccionados, contextualizando el movimiento en su momento político.
Una narración que se completa con un legado visual puesto bajo la lupa de un museo por primera vez en España y que se acompaña por un fin de semana dedicado a la estética del punk y de la edición especial, a cargo de Scott King, de las reproducciones de cinco de los pósters vistos en la muestra, a los que han puesto letra Simon Ford, Susanna Greeves, Caroline Greville-Morris, Toby Mott, Tom Vague y Matthew Worley.
F:artelista

miércoles 16 de diciembre de 2009

Cartografía de Jesús Mullor

Jesús Mullor y J.L. Seguí
Foto: Juan Sanz,
Periódico Ciudad de Alcoy
En la EPSA, Edifici Carbonell, hasta el 30 de diciembre podemos contemplar, recorrer, tratar de descifrar, en fin, en principio, los laberínticos mapas cartográficos humanos que el viajero, nómada, ha trazado para nuestra des-orientación y la suya propia. A ningún sitio te conduce un mapa en el que el mismo cartógrafo se encuentra atrapado, perdido, ausente. “Cartografías Humanas”

Lo esperaba en el Jardí de les Delícies de Viaducte. Esperaba la llegada del tranvía, de un semejante, de todo aquello que he esperado siempre. En eso vi venir un motón de papel, un tórculo, un cubo de resina. Era Mullor. Me hice cargo al momento. ¡Jesús!, exclame.
Con paso cansino, reposado, adecuado a mi lento caminar, fuimos hasta la Casa de La Poesía sin Tejados.

Algo de lo real se impone ante toda poética. A Mullor se le había quemado el arroz del mediodía. Un olor a chamusquina me hizo reconocer cuando yo mismo cocino cada día. Hay cierta semejanza entre nosotros, no sólo en nuestros distraídos olvidos. El artista, con quince centímetros más. Yo con más de diez años que Mullor.
Samuel Beckett es uno de nuestros hilos conductores de lenguaje, una de las referencias biográficas y literarias de nuestra vida.

¿Encontraríamos a la Maga? También Cortázar, “Rayuela”, lo es.

Saldrá alguna más en el diálogo de este tiempo de absurdo asumido por nuestra conciencia.
Pasado el residuo oloroso de la chamusquina arrocera, Mullor me hace entrar a una habitación, sala, dormitorio o un lugar to rest, cuya escenografía es minimal, espartana, algo de oriental tiene, algo del despojamiento ascético religioso.

Sobre el lecho, sin cabezal ni más apariencia, que me recuerda a los que teníamos en los años 60-70, hay un cuadro que representa a un Buda. Unas fotos en otra pared, unas cortinillas de rafia con forma y color puede que del artista. La mesita, tres sillas, un escalfa panxes encendido, rojo fuego, amarillo, azul,
El trayecto que realizamos con las obras de Mullor, catálogo en mano como si de un mapa se tratara, nos lleva por laberintos borgianos, caminos que se bifurcan, reescrituras de Funés el Memorioso, esa cartografía de un país hecha al mismo tamaño, idéntico, de la realidad que representa, el Aleph…

Las Cartografías de Múllor provienen de sus cuadernos de viajes. Sus impresiones, sensaciones, vivencias subjetivas, sus invenciones y los encuentros de nada, con nada. Que la nada el vio. El No Res.

La Muerte, está en el origen de la pregunta y en sus dudosa conclusión.
¿Esto es lo que queda del arte?, le pregunto.

“Lo único que queda. Después de toda la parafernalia del artista, los montajes de la galerías, los comisarios, los marchantes, incluso los críticos, lo que queda, lo que hay y ha habido siempre es la creación artística, la globalidad del arte, que no son los cuadros expuestos sino el hecho, el misterio, de la creación plástica. Un misterio inalcanzable, inasequible…”
Si el artista despejara esa incógnita, se resolviera esa imposibilidad del misterio, si llegara a la verdad, ¿qué sucedería con el arte y con el mismo artista?, me da por preguntar a este artista en busca de la inalcanzable, mejor así, verdad.

“Si llegáramos a ese saber de la Verdad de la Vida, del Tránsito, de la Muerte… El arte ya no tendría objetivo. La creación es búsqueda, hallazgo, traspiés, rectificación… Y vuelta a empezar, retorno".

¿El eterno retorno?

“El retorno de cada ser. Son los síntomas de la vida, los corporales, las enfermedades que ya estaban en nosotros, lo que retorna. Aunque nuestro frágil caparazón yoico haya querido protegernos. Ese Ego es el primero que se derrumba en la creación artística; haces arte y no eres tú; no es para nadie, una pérdida más de nuestro empecinado quehacer".

MAPAS SIN INTENCONES, SIN DIRECCIONES
En los cuadros que podemos contemplar en la Exposición “Jesús Mullor. Cartografías Humanas”, encontramos un “Mapa de las Cuatro Direcciones”, que nada nos indica del Norte ni del Sur, ni del Este y el Oeste. Ninguna dirección hay señalada en este mapa. Mapas que nos proponen “alcanzar el vacío”, que trazan nuestras ilusiones vacías, o perdidas.
"Lo perdido es un vacío; lo vacío se perdió en algún pasaje, en un paisaje. El paisaje de la piel que nos marcó el frío, la excitación solar, la sed y el hambre. El temblor de piernas… "

Por otra parte, el espíritu, la conciencia.

“Somos conciencia”


(De un diálogo con el artista alcoyano Jesús Mullor. Alcoy, diciembre del 2009. J.L. Seguí)

El Retorno de Don Juan


Burla, burlando, el amante más famoso de toda la historia regresa a la ciudad que le daría vida de mano de Tirso de Molina. El fraile creó un personaje atemporal con una intención moralista; no pudo prever, sin embargo, el atractivo de la trasgresión y, así, surgió el mito: Don Juan. Un libertino que alcanzaría fama mundial y que conocería posteriores versiones muy diferentes en distintos medios.
Ahora, una original exposición recoge algunas de estas visiones en una muestra organizada por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales y distintas instituciones sevillanas, que podrá visitarse en la Sala Santa Inés (Sevilla, España) hasta el 14 de febrero del próximo año. Arquetipo literario de la seducción y el engaño, Don Juan Tenorio nació en el s.XVII asociado a la imagen que ha llegado hasta la actualidad, si bien su vocación conciliadora de la existencia del libre albedrío sufriría una importante reforma en el Romanticismo con Zorrilla al pasar su redención por la obligatoriedad del amor.
De esta manera, la evolución del personaje a lo largo de las diversas versiones conformaría una leyenda hoy día más próxima al amante que al burlador, aunque la carga trágica de la insatisfacción ha permanecido latente en el mito (en el cual una buena parte de la crítica ha querido ver incluso una extraña metáfora de la homosexualidad, al precisar Don Juan siempre de un forum de oyentes masculinos que aprecien sus andanzas). En cualquier caso, Don Juan posee un lugar propio en la literatura, engrosando la lista de prototipos nacidos en los siglos de oro españoles.
Una figura que posee su reflejo en las artes plásticas, de forma anecdótica sin embargo; motivo por el cual se hace aún más interesante la exposición "Visiones de Don Juan", destinada a mostrar algunos de los principales modelos que darían a luz autores como Molière, Byron (y su inconclusa y sarcástica creación), Prosper Mérimée, Choderlos de Laclos (en una cortés y cruel clave), Espronceda, o Lorenzo da Ponte y Mozart (en su versión musical), entre muchos otros.
Trescientas piezas, reunidas por La Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC), el Ayuntamiento de Sevilla y la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, ofrecen por primera vez una mirada en profundidad sobre las diversas reencarnaciones del arquetipo, destinada a recuperar al personaje original de Tirso mediante el análisis de su origen y evolución.
Una muestra que cuenta con la colaboración del Instituto Cervantes y donde pueden apreciarse obras, cedidas por instituciones de todo el mundo, de autores como Henri Rousseau, Fragonard o Madox Brown, que se complementan con diversas piezas en papel, entre las que se encuentran la partitura original de Mozart para Don Giovanni, el libreto de Da Ponte y el cartel del estreno de la ópera en 1787, sin contar los diversos estudios centrados en esta figura compleja, ensoñadora y universal.
(R)

domingo 13 de diciembre de 2009

la maestría de Rembrandt


De tal palo... tal maestro


Una de las costumbres que durante siglos diferenció a los grandes maestros fue la fundación de talleres, obligados las más de las veces por la ingente cantidad de encargos que su fama les procuraba. En ocasiones fueron lo suficientemente concurridos por discípulos como para que hoy día aún existan dudas respecto a la atribución de muchas de las obras generadas por los mismos.
Rembrandt, considerado ya en vida un pintor de primer orden, no supuso una excepción, llegando a reunir más de 50 estudiantes documentados.

El Museo J. Paul Getty en Los Ángeles (EE.UU.) presenta ahora una interesante muestra donde se analizan las relaciones entre las obras producidas por el maestro holandés y sus discípulos. La muestra "Drawings by Rembrandt and His Pupils: Telling the Difference" presenta un total de quince de los dibujos realizados por los alumnos de Rembrandt y presenta la posibilidad de realizar una comparación que introduce, a partir de pequeños matices, personalidades marcadamente diferentes cuyo conocimiento lleva implícito en sí mismo un rico valor artístico. Un estudio que, en los últimos treinta años, ha dado un salto cualitativo y que permite a día de hoy comprender las distintas obras salidas de un taller tan grande como el de Rembrandt y en el cual las relaciones fueron tan estrechas. Junto con esta circunstacia, este análisis sirve de excusa, además, para realizar un recorrido por el proceso de construcción de la obra de arte del holandés, así como para repasar las diferentes técnicas y "modismos" que determinaron su inconfundible estilo.

De esta manera, a través del visionado de los dibujos en papel de discípulos como Ferdinand Bol o Nicolaes Maes, se podrá profundizar de una manera insospechada en la obra de Rembrandt y en sus relaciones con otros artistas de la época.

viernes 27 de noviembre de 2009

Il concetto di art. Emanuela Di Stefano




Il concetto di arte viene frequentemente attribuito e dato spesso per scontato, ma in verità ci siamo mai chiesti cosa può essere definito arte e cosa no?

Secondo quale principio si definisce qualcuno come Artista?

La risposta non è semplice come si può pensare…


Personalmente non so dare una definizione precisa alla parola Arte, ma cerco di fare delle distinzioni, poiché se pensiamo all’antichità e ai giorni d’oggi, il concetto può probabilmente variare secondo le epoche, considerando il continuo “mutare” attraverso le mode, i media, gli usi e i costumi.


Tuttavia non si può escludere che oltre al significato più ampio della parola che comprende l’attività umana realizzata su particolari abilità derivate sia dallo studio che dall’esperienza, l’arte nasce anche e soprattutto attraverso il nostro sentire, dal desiderio di dare vita a qualcosa, dal bisogno di comunicare e di esprimersi.Infatti credo che l’artista “vero” (e non il mestierante che produce a ruota per il solo scopo di guadagnare), non si chieda mai cosa voglia dire la parola arte, ma la vive, la insegue, la inventa, la odia e l’ ama con tutta la sua anima e spesso per il solo appagamento personale.


L'arte “oggi” (epoca in cui vivo) è probabilmente soggettiva, può avere duplici valori, morale o economico che sia , tutto dipende dalle mode e spesso aimè, da chi enfatizza con esagerata prosopopea la qualità di un opera…


Emanuela Di Stefano
Il.lustració: Tribute to Rothko, Grup.Z.a.

miércoles 25 de noviembre de 2009

Arte Emocional

Aunque ya hace tiempo que la animación pasó a engrosar la lista de géneros susceptibles de ser expuestos, la muestra de Tim Burton presente en el MOMA (Nueva York, EE.UU.) ha venido a abrir una nueva vertiente de reflexión: ¿existe un arte emocional?

Las creaciones de Burton superan la mera consideración de "dibujo" y participan de un espíritu proveniente de la mejor tradición decimonónica.

El Romanticismo inauguró el arte "sentimental", el goticismo depuró la estética; Burton representa la conexión de ambas tendencias y abre la puerta a la posibilidad de una evolución extrema en el s.XXI caracterizada por la exaltación de una forma que trata de comunicar un fondo cada vez más básico.

Las tendencias artísticas avanzan y la reinterpretación es la clave del desarrollo, más en un campo que se mueve al amparo de las modas cíclicas: en el XIX el Romanticismo instauró una forma de concebir el arte como el medio que podía constituirse en vehículo expresivo de las pulsiones humanas, todas ellas trágicas e inefables, la mayor parte de las veces. La evasión y la naturaleza se constituirán en los aliados perfectos de un contemporáneo cuya existencia está marcada por el "sufrimiento". Una característica que compartirán grupos posteriores, si bien la mayoría no han sido nunca prestigiados.

La tendencia gótica tomará las notas básicas de este sufrimiento y lo rodeará de una apariencia: oscura, épica, mortal, este género como corriente artística ponderará el formalismo sobre el ánimo y se reducirá básicamente a manifestaciones fantásticas y al cómic.

En la actualidad ambas tendencias se han fusionado en un remedo llamado "Emotional" que encuentra en creadores como Tim Burton su estandarte. Si bien el dolor por el mundo no es algo nuevo, la estética que acompaña a este sentimiento sí lo es. Única, como Barton, asume influencias de diversos tipos para acabar generando una apariencia similar que, a pesar del contenido, posee una potencialidad aún no explorada, quizá por las propias peculiaridades del pensamiento.

Pero, al igual que en su día los románticos fueron la punta visible y exagerada de la desazón (y hoy en día su calidad es incuestionable), existe la posibilidad de que surja a partir de aquí un arte nuevo e impredecible que genere manifestaciones de auténtico interés como reflejo del cambio que se está operando en el mundo.

miércoles 11 de noviembre de 2009

Sorolla y Velázquez



Al igual que todos los artistas, Sorolla adeuda parte de su estilo único a influencias previas; en su caso, será Velázquez el gran maestro, aquél de quien comprenderá lo necesario para imprimir a sus obras una atmósfera característica y diferenciada.


El Museo Sorolla de Madrid (España) presenta el "diálogo" establecido entre ambos en una exposición que se estructura en torno al Menipo velazqueño y cuenta con obras del periodo de formación del valenciano.


Velázquez ha sido la gran influencia del arte español desde el Barroco; la figura que reúne todas las cualidades, todos los estilos y todo el gesto expresivo más tarde desarrollado.


De esta manera, será sin dudar el maestro que subyacerá en buena parte de los artistas posteriores, en temas, forma, composición, luces y sombras, colores y psicología.


Homenajeado hasta la saciedad en el s.XX por autores de obras tan evidentes como las Meninas de Picasso o los Inocencios de Bacon, existen, sin embargo, pintores en el que la espíritu velazqueño es más residual.


Sorolla presenta esta sutileza, ahora al descubierto en una muestra que sitúa frente a frente a ambos autores. Concebido como un proyecto expositivo con vocación de continuidad, la exposición organizada por el Ministerio de Cultura y la Fundación Museo Sorolla se establece en torno a tres ejes temáticos: Realismo, Retratos y Paisaje.


Desde cada uno de estos puntos de vista se va a revisar la relación del valenciano con la tradición naturalista previa, así como su filiación con Velázquez, presente en retratos como Mis hijos o el Autorretrato de Sorolla.


Una lección de composición que asumirá en una clave moderna y que le llevará a alumbrar obras maestras como La bata rosa. La muestra acoge un total de once pinturas de Sorolla, el cuadro de Velázquez donde aparece representado el filósofo satírico Menipo de Gadara -alejado de cualquier imagen clásica e idílica-, junto con tres de las copias que Sorolla hizo de cuadros de Velázquez en su etapa de formación. Aquí se establece ya la relación que mantuvo con el que será su gran referente y en cuyo conocimiento irá profundizando con el paso del tiempo según vaya aumentando la comprensión de su pintura.


Un entendimiento en el cual tendrá una influencia decisiva la obra de autores extranjeros influidos asimismo por Velázquez, como sucederá con el sueco Anders Zorn, de quien Sorolla considerará que "[...] había resumido lo que nosotros, teniendo en casa a Velázquez y contemplándolo todos los días, no vemos ni entendemos por sobra de prejuicios".